Confesión: leo el final

Ya, lo sé, soy un poco rara. Es una manía que tengo desde siempre. Cuando empiezo un libro, en algún momento, no puedo evitar echar un ojo al final. Y no, no me estropea la lectura, es mi forma de acercarme a los libros. Antes me reñía por ser tan impulsiva y no saber esperar. Pero lo cierto es que nunca he dado prioridad al resultado final, a la meta del viaje narrativo. No es imprescindible para mí que me sorprenda o que tenga mil giros inesperados. Al contrario, a mí lo que me gusta, me flipa, me maravilla, es preguntarme mientras leo cómo va a conseguir la autora llegar desde el principio en el que me encuentro hasta ese final que no he podido evitar leer. ¿Y tú? ¿También tienes una manía difícil de confesar o soy yo la rara?

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